lunes, enero 10, 2011

Sobre la Ley Sinde, los creadores y otras historias.

En estos tiempos en que la Ley Sinde está en boca de todos y en buen número de ocasiones para decir bastantes tonterías, quiero aportar mi granito de arena a la discusión desde este blog. Tratándose del blog de un software libre, mi postura al respecto no debiera sorprender a nadie, pero aún así creo que siempre hay formas distintas de matizar o argumentar lo que uno piensa.

La Ley Sinde admite muchas interpretaciones y aquellos que la defienden esgrimen muchos argumentos para justificarla. Sin atreverme a afirmar que todos ellos son incorrectos, hay uno de ellos que considero especialmente falaz y me irrita en particular, y que veo últimamente demasiado a menudo: sin una ley como esta, y dejando el mundo de la creación en las crueles manos de "piratas" y otras gente de similar ralea, la cultura y la creación morirán irremediablemente. Es decir, nos quedaremos sin libros, sin música, sin películas y sin ningún otro producto de la creatividad humana, que, si hacemos caso a quienes así pronostican el Apocalipsis cultural, se encuentra inevitablemente condicionada a la consecución de algún tipo de recompensa o beneficio, a ser posible pecuniario.

Quienes nos pretenden convencer así no son, en mi opinión, verdaderos creadores, y nunca han sentido la verdadera necesidad de crear que lleva animando al ser humano a hacer avanzar las ciencias y las artes (cosas que vienen en realidad a ser una misma) desde el origen de los tiempos. Admito que un señor que escribe programas de ordenador o graba canciones quiera cobrar por cada copia de su obra que se distribuye. No comparto su opinión pero me parece lícito que así lo haga (aunque también me resulta difícil asimilar el agravio comparativo que supone para otras profesiones que no tienen adquirido ese dudoso derecho a cobrar varias veces un trabajo). Admito también que, ante el previsible declive de su negocio, reivindiquen su condición privilegiada en lo que a remuneración se refiere. Sin embargo, no admito que quieran hacernos creer que de no ser así vamos a perder cultura, porque, sencillamente, no es así. Basta mirar un poco la historia para darse cuenta de que es un argumento falaz. Y sobre todo, y esto es lo que más me irrita, es un argumento que desprestigia y mancha la figura del creador, y yo, como creador que soy, reivindico una imagen distinta de aquellos a los que nos gusta ejercitar nuestra creatividad, ya sea que esta produzca líneas de código, versos, imágenes, bustos de bronce o cualquier otra cosa.

Podría hablar de música o de literatura, por ser formas de creación que me gusta también practicar, pero siendo este un blog de SIG hablaré desde la perspectiva de un tipo de creador que parece que no se tiene demasiado en cuenta: el creador científico. Acabo de hacer pública la primer versión de mi libro libre sobre SIG, un proyecto en el que llevo trabajando ya unos cuantos años, y que es únicamente el fruto de mi afición por los SIG y por escribir acerca de ellos. El libro se distribuye bajo una licencia libre, y mi única intención al escribirlo ha sido disfrutar del hecho de hacerlo. Simplemente eso.

¿Me gustaría ganar mucho dinero vendiendo copias de mi libro de la forma habitual? Probablemente sí (aunque siendo realista es muy poco posible que eso suceda...) ¿Sería justo que yo recibiera algún tipo de compensación de cada persona que saque partido a mi libro, y que pudiera obligar a ello antes de conceder derecho para ese uso? Para algunos, probablemente sí. Para mí, sin embargo, no es ningún problema saber que alguien lo usa sin que yo reciba nada a cambio. En cualquier caso, lo que está claro es que el libro está ahí y ha sido creado sin ayuda de ningún tipo y sin que hayan de mediar otros intereses más allá del que la propia creación en sí comporta. Y, aunque esto suene ciertamente petulante (pido perdón por ello de antemano), creo, como profesional y buen conocedor del SIG que soy, que este libro contribuye a la cultura y al ámbito del SIG tanto como las obras de la mayor parte de esos autoproclamados "creadores" lo hacen a la música, el cine o la literatura. El acto de crear en sí, siempre y cuando no existan obstáculos que lo impidan y se dispongan los medios necesarios (no es lo mismo escribir un libro que hacer una escultura cuyos materiales han de pagarse), es lo que verdaderamente anima al auténtico creador.

Niels Henrik Abel gastó su dinero en publicar su más famoso artículo (el de la imposibilidad de resolver las ecuaciones de grado mayor que el quinto mediante radicales) porque creía en él y porque tal vez su pasión por la matemática era la de un verdadero creador y no la de un artistucho interesado. Lo que Abel necesitaba no eran royalties ni que se le pagara por cada científico que sacase partido a sus trabajo. Más bien, necesitaba que alguien hubiera invertido en darle un trabajo que le evitase tener que vivir en una pobreza que le llevo a morir de tuberculosis con solo 27 años. Es un caso un poco extremo, pero curiosamente esa ayuda a la investigación (es decir, a los creadores científicos) que a Abel le hubiese venido tan bien es la que este mismo gobierno que ahora nos quiere colar la Ley Sinde lleva recortando desde hace tiempo. Cuando toca poner dinero en lugar de recaudar, parece ser que los creadores ya no importan tanto.

Lo que vengo a decir es que la cultura y la creación van a seguir ahí pase lo que pase, lo cual no quiere decir que no se deban apoyar económicamente. Sin embargo, si se quiere de verdad potenciarlas, lo que se debe hacer es apoyar a los creadores para que lleven a cabo su labor creadora, de forma que no tengan que lidiar con otros problemas y puedan dedicarse a su arte plenamente. Y esto se consigue con un apoyo "antes" o "durante" la creación. Darles una forma para vivir del cuento una vez que han creado (es decir, "después" de crear) no es una buena manera de apoyarles y, sobre todo, deja fuera a una buena parte de creadores (entre ellos la inmensa mayoría de creadores científicos) que tienen también mucho que aportar.

Una última recomendación, para aquellos que quieran descubrir lo que la autentica pulsión creadora y científica quiere decir (y que probablemente no les vendría mal a muchos de los pro-Sinde): lean "Surely You're Joking, Mr. Feynman!: Adventures of a Curious Character", de Richard Feynman. Cuentan que Newton se metió una vez una aguja por un ojo para simplemente ver qué pasaba. La curiosidad y la inquietud investigadora de Feynman no tienen nada que envidiar a las de Newton, pero son algo menos espeluznantes y, sin duda, infinitamente más divertidas.





miércoles, enero 05, 2011

JTS 1.11

En el caso de que alguien haya decidido empezar el año probando alguno de los últimos builds diarios de SEXTANTE, y lo haya hecho con gvSIG, habrá notado que SEXTANTE usa ahora la versión 1.11 de JTS, lo cual causa problemas y no arrancará correctamente el programa. Para solucionar esto, deben sustituirse dos ficheros de la carpeta de gvsig ([directorio de gvSIG]/bin/gvSIG/extensiones/com.iver.cit.gvsig/lib:

- bin/jts-1.9gvSIG.jar
- bin/jtsio-1.8.jar

En su lugar, se deben poner los correspondientes a la versión 1.11, que se han de descargar de la página de JTS, ya que no vienen con SEXTANTE (el primero de ellos sí, porque es necesario, pero el segundo no, ya que SEXTANTE no lo usa. No obstante, parece que algunas clases que están ahora en el primero estaban antes en el segundo, lo cual causa conflictos si no se sustituyen ambos).

Una vez hecho esto, no debería haber más problemas. Como comenté en la entrada anterior, JTS 1.11 trae algunas funcionalidades nuevas, que ya están aprovechadas desde los algoritmos de SEXTANTE correspondientes.

Esta información está incluida en el fichero readme.txt que acompaña a la versión diaria.